Cuando la publicidad hace una reconstrucción de una obra de arte o, simplemente, se muestra más artística, parece que los propensos a considerarla "engaño" y "manipulación" se muestran más abiertos en sus opiniones y el punto de vista desde el que la ven, cambia, considerando que se acerca un poco más a "lo serio".

  Pero, ¿por qué en otras ocasiones la reacción es totalmente opuesta, considerándola blasfema y ofensiva? Un ejemplo es la campaña que lanzó una firma francesa de ropa (Marithe et Francois Girbaud) hace ya algún tiempo, en la que hacían una versión sobre "La Última Cena" de Leonardo da Vinci. Pero en la imagen todos los personajes son mujeres, excepto el del apóstol Juan o, según otra interpretación también bastante extendida y en la que se basa la campaña, María Magdalena, que está representado por un hombre (que para más inri está abrazado a una de las mujeres y con el torso desnudo).

  La firma defendió que su campaña tenía como fin resaltar la presencia de la mujer en la sociedad pero, a pesar de esto, fue prohibida en varios países por la insistencia de la Iglesia Católica. ¿Le hubiese importado a Leonardo que se utilizara su obra para este fin?

  Se consideró una "trivialización de un acto que constituye el fundamento de una religión". Sería una buena argumentación para los historiadores del arte que respondiesen a esta acusación con la defensa de que la intención de la campaña residía en sorprender mediante lo ya conocido, pero cambiando su significado, debido al cambio de circunstancias desde el siglo XV al XXI; además, ¿no es la imitación la mejor forma veneración?

 

 La noticia en: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_4238000/4238131.stm

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